Milagro el de tus manos generosas.
Amada del "Cantar de los cantares",
que truecas compasiva los pesares
en ramillete de fragantes rosas.
Milagro el de tus manos abundosas,
claro raudal de limpios hontanares
para el que busca al pie de tus altares
paz y alivio en sus horas pesarosas.
Milagro el de tu amor y tu ternura
que el dolor de los hombres transfigura
en luz y gozo de radiante día.
Promesa de Luz a nuestra ofrenda,
a la que lleva por su dulce senda
la Soledad Gloriosa de María.
Autor: Antonio Jesús Ballesteros izquierdo
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