Descolgué presuroso mis alas
del perchero.
Frente al espejo, me las ajusté
con gran alegría...
Estaba listo para acudir a nuestra cita.
Y abrí la ventana de mis sueños.
Deslizándome suavemente en el espacio
fuí hacia unas hermosas nubes blancas.
En una de ellas, un pequeño cartel
me sirvió de guía: Mariluz,
Avenida de los Querubines, 7
Urbanización "Nubelandia Feliz".
Pude llegar puntual.
Me recibiste en tu cuidado jardín
de estrellitas silvestres, regalándome
la mejor de tus sonrisas.
Estabas radiante, luminosa e
increiblemente bella, envuelta en
vaporosos tules de suaves colores,
a juego con tus plateadas alas.
Nos fuimos volando hacia un nuevo
espacio de "Salsa Sideral", que habían
inaugurado en la nube 303.
Y bailamos amorosamente abrazados
entre melodías, fundidos
nuestros cuerpos en armoniosa luz...
Ya de madrugada te acompañé a tu nube.
Nos despedimos con un beso apasionado
y regresé nuevamente a la Tierra.
Estaba inmensamente feliz por haber
podido pasar esa noche contigo.
NOTA: Estos "viajes" los vengo haciendo
desde hace casi 7 años.
Mariluz falleció de un cáncer de pecho,
el 10 de mayo de 2005.
Y en los últimos momentos de su vida
le prometí que jamás la abandonaría,
y que iría a verla
allá donde se encontrase.
Y lo vengo cumpliendo amorosamente,
ya que ella supo "tocar" en vida
mi sensible corazón de poeta...
Y me gustaría ser
el orfebre del Cielo,
para hacerle un collar de estrellas
con mis sentimientos...
Se me olvidaba deciros algo importante.
Mariluz me regaló las alas
en las Navidades del 2005.
Las envió a mi domicilio en un
hermoso paquete azul.
Llamarón a la puerta. Abrí.
Ví a un señor todo vestido de
un blanco luminoso.
Me sonrió y entregó
el paquete diciéndome:
-Dentro encontrará las instrucciones
de montaje...
Autor: Antonio Jesús Ballesteros Izquierdo
© Todos los derechos reservados.