
¡Esta apretada cintura
de tu ausencia y mi dolor
talle de tristeza en flor
que al sueño da la amargura!
Llevo en soledad segura
y en ausencia, el sueño frío
que pone sombra en el río
de todo lo que soñé,
¡y voy con el alma en pie
clamando por lo que es mío!
¡Vendaval de mi tortura,
noche de mi pensamiento,
la sangre la tengo en viento
y el pensar en calentura!
Y esto crece y me clausura
pensamiento y libertad.
No tengo otra claridad
que esta negrura interior
de pensar que hoy es tu amor
límite de mi verdad.
Me aprietan terriblemente
tu ausencia y mi desconsuelo.
Por toda angustia me cuelo
soñando angustiosamente.
Corazón, ensueño o frente,
nada me sirve ni importa.
Ya ni el llorar me conforta,
que mi ilusión está amarga
por una ausencia muy larga
para esta vida tan corta.
Autor: Antonio Jesús Ballesteros Izquierdo
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